martes 15 de marzo de 2011

Historieta Boliviana


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LA FIESTA PAGANA

Editorial: La Rosca Comics

Autores: Susana Villegas, Alejandro Archondo, Jorge Siles, Avril Filomeno, Joaquín Cuevas, Iván Cáceres, Alexandra Ramirez, Alejandro Salazar, Edwin Álvarez, Paola Guardia, Frank Arbelo.

Este libro recoge los trabajos que integran la muestra La Fiesta Pagana”, una exposición colectiva itinerante de los historietistas más destacados de los últimos años, que se presentó en Cuzco a finales de 2007 y en el sexto encuentro Internacional de Historietas de La Paz – Bolivia para luego viajar por diferentes países de Sudamérica.

El propósito de este libro es mostrar la calidad, la diversidad y la fuerza que la historieta boliviana ha alcanzado en los últimos años, tomando así, por derecho propio, un importante lugar en el panorama actual de este arte en Latinoamérica.



EL KUSILLO

Obra ganadora del Primer Concurso Nacional de Historieta – Petrobras – Cámara del Libro en Bolivia.

Editorial: La Hoguera

Guion: Jorge Siles – Dibujo y Diseño: Oscar Zalles – Ilustración de Escenarios: Alexandra Ramirez.

La distopía de: Jorge Siles

Delincuencia, prostitución, mendicidad, vendedores de truchas ilusiones celestiales, escoria, lacra y vomito social, asesinatos, tinieblas, autodestrucción y un redentor, ciudad oprimida por “el parpado”, un techo de acero impuesto por el “gobierno autónomo de El Alto” que la cubre, sin dejar de ver el otora “cielo más puro de América”.

“Kusillo” (con dibujos de Oscar Zalles y colaboración en los fondos y diseños de Alexandra Ramirez) es un comic apocalíptico, distópico y pesimista donde en tonos grises y oscuros combinados con los ocres, falsamente iluminados, nos transmiten, en clave de ciencia ficción (como la entendía Ballard, como “retrato de la psicología del futuro”) con fuertes tintes de crítica social y política (propios de las distopías punkies) sensaciones de pesadumbre y existencialismo. Sin dejar de dejarnos, quizás inconscientemente, un mensaje final de esperanza, a pesar de todo, para que los ciudadanos de La Paz de la primera parte del siglo XXI no convirtamos nuestra ciudad en la que Jorge Siles ha imaginado para finales de esta milenio, una urbe condenada.

“Kusillo”, un antihéroe que decide salvar a la ciudad desde la violencia, el asesinato, la locura y la confusión, es el protagonista del comic de Siles, que viene a homenajear a su manera y desde una perspectiva paceña y boliviana al comic “underground” y “ciberpunkie” de los años setenta y ochenta con guiños a Philip K. Dick, J.G. Ballard, H.G. Wells, Jack London, Alex Proyas, Nietzsche, Orwell y Satre, entre otros.

Siles imagina nuestra “hoyada”, nos habla de lo local con una perspectiva de influencias universales. Es una muestra más del talento de la nueva generación de jóvenes artistas bolivianos, escritores, cineastas y dramaturgos, que combinan ese amor por el terruño, por lo propio, por lo íntimo y social, sin dejar de “mirar” y “mirarse” desde fuera.

La ciudad que nos pinta Siles ha caído en la depresión absoluta debido al gran crecimiento de su población y al delirio arquitectónico que hoy ya nos acecha. La sed de poder de sus gobernantes han hecho el resto para sumirnos en el apocalipsis, en la intolerancia, en la ambición sin fin, en la represión, en la sinrazón, al borde del precipicio como siempre.

La Paz, “bendita ciudad maldita, amada y odiada”, sinónimo de mediocridad, controlo social, crimen y abominación, redenta a base de anarquía, fuego y explosión. Nacimiento, crisis, muerte y ¿resurrección? De una metrópolis “fritz-langiana” que se suicida con sus propias manos. Literatura de anticipación, como se conoció en sus principios a la ciencia ficción. Es el mundo infeliz de Jorge Siles con V de “Vendetta”.

Texto: Ricardo Bajo Herreras, periodista Vasco-Boliviano.



SOLO UNA VEZ

Autor: Jorge Siles

Diseño Gráfico e Ilustración de tapas : Marco Guzmán

Dios es una especie de lagartija, o un feto, o el feto de una lagartija. Estoy hablando de la página once del libro. Es una verdad plena: hay una foto y unas palabras.

El problema, para variar, es qué relaciones establece un relato con la verdad, y para ese problema, la historieta es una gran solución: la historieta siempre miente. ¿Quién le cree a una historieta? Ni nos seduce con la imitación del mundo en que se esfuerzan las imágenes móviles del cine, ni nos lame con la lengua como la literatura. La historieta siempre deja un residuo: la secuencia se exhibe en la bandeja de la página, todo el artificio está a la vista, no podemos abandonarnos al tranquilizador placer de escuchar un cuento.

Que mejor medio entonces para contar la más artificiosa de las experiencias humanas, la de la revelación mística. Solo una vez es un relato que aprovecha la violencia que la historieta ejerce sobre nuestra costumbre de espectadores o lectores cuando nos obliga a convertirnos en espectadores/lectores. Su origen, la publicación basada en un ritmo autoimpuesto, como son autoimpuestos todos los proyectos dementes e interesantes, le agrega el perturbador efecto de que parezca un diario íntimo, una confesión que nace a medida que se publica.

Impresión dudosa pero que nos obliga a acompañar ese monologo hasta la mancha y la cruz, o la cruz que mancha las terribles paginas finales.

Texto: Federico Reggiani


Solo una vez, es un comic de autor que nos narra de una forma cruda y real, los pesares de un individuo que es caracterizado por el mismo autor, usando como recurso la fotografía retocada, el autor pretende renovar los lenguajes del comic nacional y emplear sus propios códigos para contar su historia.

Texto: Mijail Bazoalto.